París secreto…, o no tanto

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Hablar de un París secreto resulta casi imposible. Los lugares más recónditos ya han sido observados por Google y masificados por un sinfín de turistas que no entienden ni de temporadas altas ni de temporadas bajas. Pero, si existiera un París secreto, ése sólo se podría descubrir callejeando. Pasear, pasear y pasear es la mejor fórmula para conocer y vivir una ciudad con enormes posibilidades de ocio, cultura y gastronomía, una urbe multicultural, transgresora y vanguardista, que no ha perdido ni la magia de la bohème ni el espíritu revolucionario ni el acento intelectual.

Shakespeare and Company

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Algunos lugares que no debemos dejar escapar en nuestra ruta callejera es la visita a la emblemática librería Shakespeare and Company, toda una leyenda para la cultura anglo-americana. Situada en el animado distrito quinto de París, es conocida, también, porque desde sus comienzo daba refugio a los “tumbleweeds” o viajeros, a cambio de trabajar en la librería durante algunas horas al día. 

Rue Mouffetartd

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En el mismo distrito quinto, podemos disfrutar de una de las calles más antiguas y con más atractivo de la ciudad, la rue Mouffetartd. Repleta de restaurantes, cafeterías, tiendas de todo tipo y mercados al aire libre, sus orígenes se remontan al periodo neolítico y ha sido protagonista del film Bleu de Krzysztof Kieslowski. Sin duda, un lugar muy parisino donde pasear se dibuja como toda una experiencia.

Rue du Chat Qui Pêche

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Seguimos en el distrito quinto, y callejeando descubrimos la rue du Chat Qui Pêche. Se conoce como una de las calles estrechas de París, con una ancho de 1,80 metros. Aunque el bullicio habitual de la zona haga que pase desapercibida, es una de las más fotografiadas de la ciudad, así que es una parada necesaria aunque no sea demasiado secreta…

Marché des Enfants Rouges

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En el número 39 de la rue Bretagne, en el barrio de Le Marais, se encuentra el Mercado de los Niños Rojos (Marché des Enfants Rouges). Se trata de un monumento histórico ya que es el mercado cubierto más antiguo de París y debe su nombre a los niños vestidos de rojo a los que se atendió en un orfanato próximo. Un pequeño y coqueto espacio en el que degustar comidas de diferentes partes del mundo, comprar flores, toda clase de pan y dulces, así como frutas y verduras frescas.

Casa de Victor Hugo

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Paseando por la Plaza de los Vosgos, zona de obligada visita, nos encontramos en el número 6 la casa museo de Victor Hugo. En la segunda planta, está el apartamento que ocupó la familia del literato francés y en el resto de plantas podemos disfrutar de diferentes salas con exposiciones temporales, así como una extensa biblioteca. También podemos dejarnos guiar los grabados, pinturas, recortes de prensa y portadas de revista míticas que decoran todo el inmueble. 

Rivoli 59

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En 1999, un edificio abandonado por un banco en la calle Rivoli 59, empezó a ser ocupado por jóvenes artistas tanto parisinos como venidos de todo el mundo, convirtiéndose en un centro abierto para la creatividad y el desarrollo de talleres. La idea tuvo tanto éxito y fue tan bien acogida por la ciudad que el alcalde Bertrand Delante compró el edificio en 2005 para continuar con estas actividades. Hoy, sigue siendo un espacio de arte alternativo, llamativo por dentro y por fuera, que cuenta con historia propia.

Rue Cremieux

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En el distrito doce de París, muy cerca de la Gare de Lyon, nos encontramos una calle muy peculiar, la rue Cremieux. Pese a que sus vecinos no desean turistas, esta pintoresca calle siempre cuenta con curiosos que se acercan para fotografiar sus coloristas casas. La rue Cremieux es una de más antiguas de la ciudad y entre algunas de las historias que esconde está el diluvio del Sena en 1910, cuando se alcanzó 1,75 metros de agua.

Vignes du Clos Montmartre

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Si nos adentramos en la zona Montmartre, además de la espectacularidad de la basílica del Sacre-Coeur, las vistas panorámicas de la ciudad, el Moulin Rouge, innumerables locales, bares, restaurantes y calles propias del París más bohemio, descubriremos, entre las calles Des Saules y Saint-Vincent, los Vignes du Clos Montmartre. Se trata de un homenaje de la ciudad a la tradición vinícola de la Ile-de-France. El vino procedente de la Viñas de Montmartre o “le Clos Montmartre” pertenece a la ciudad de París y su beneficio se destina a obras sociales.

Le mur des je t’aime

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En Montmartre, cerca de la plaza de las Abesses también encontraremos otro de los refugios más románticos de París, aunque no podamos decir tampoco que sea muy secreto…, se trata de “El Muro de los te quieros“. Creado por Frédéric Baron, es una obra que recoge a lo largo de una superficie de 40 m2 (10x4m) la frase TE QUIERO en innumerables idiomas. Un lugar tan curioso como encantador.

Cementerio Pere-Lachaise

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Tampoco secreto pero sí digno de visitar es el cementerio Pere-Lachaise. Se trata del campo santo más grade de París y es utilizado por los parisinos como un verdadero parque por el cual pasear. Se encuentra en el distrito XX en el número 16 de la Rue du Repos, y en él descansan figuras como Voltaire, Marcel Proust, Oscar Wilde o Jim Morrison.

Pasear, pasear y pasear

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Como hemos señalado más arriba, pasear, pasear y pasear se convierte en obligatorio cuando llegamos a París. Sólo así podemos descubrir sus verdaderas calles secretas, los homenajes que brinda a las celebridades que se inspiraron en ellas, los edificios más deslumbrantes que aún se escapan de las guías de ocio masivo como, por ejemplo, la Iglesia Ortodoxa, situada muy cerca de la Torre Eiffel, etc. En definitiva, para vivir esta apasionante ciudad hay que callejearla ya sea con lluvia, con frío o con sol, porque…, París bien merece una misa.

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